Mostrando entradas con la etiqueta ovnis históricos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ovnis históricos. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de abril de 2026

Un OVNI secuestró a tres niños...

Un OVNI… tres niños… y una historia que, sinceramente, parece sacada de una película —pero espera, porque se pone más rara.




 


Todo empieza con una fecha que ya de por sí carga peso: 15 de abril de 1912. Sí, el mismo día en que el Titanic se hundía en las aguas heladas del Atlántico Norte… más de 1500 personas perdieron la vida. Una tragedia enorme. De esas que se quedan grabadas en la historia.

Y, sin embargo… hay otra historia que casi nadie cuenta.

miércoles, 20 de agosto de 2025

El Disco de Nuremberg de 1561: ¿Un combate aéreo entre naves extraterrestres en el Renacimiento?


El fenómeno OVNI parece un tema moderno, asociado a la tecnología del siglo XX, los pilotos de combate y el famoso caso Roswell. Sin embargo, los relatos de extraños objetos en el cielo acompañan a la humanidad desde tiempos antiguos. Uno de los registros más impactantes de la historia ocurrió en el año 1561 en la ciudad de Núremberg (Alemania), donde cientos de testigos aseguraron ver una batalla aérea entre objetos voladores desconocidos. Este episodio es conocido como el Disco de Núremberg y se ha convertido en uno de los casos más enigmáticos de la historia de la ufología.

En este artículo profundizaremos en lo que sucedió aquella mañana, las fuentes documentales, las interpretaciones históricas y científicas, y el impacto que sigue teniendo hasta hoy en la investigación del fenómeno OVNI.

viernes, 26 de junio de 2020

Ovnis en el arte: las obras más controversiales con naves voladoras en la historia


En el arte rupestre a libros antiguos, tapices y pinturas de todas partes del mundo se realizaron representaciones de objetos voladores

Por supuesto, estos no son los primeros casos ni serán los últimos. Existe una extensa bibliografía, fotografía y material fílmico sobre cuerpos desplazándose sobre el espacio aéreo, muchos con una explicación científica, otros, que aún esperan respuestas. Pero, ¿qué sucede con el arte?
A continuación un repaso por el arte rupestre, publicaciones, pinturas, tapices y otros objetos que generaron controversia y despertaron especulaciones por parte de los abonados a la teoría de los antiguos astronautas, esa que dice -entre otras cosas- que los humanos somos visitados por seres de otros planetas mucho antes del famoso caso de Roswell (1947), que fue, en la cultura moderna, el gran disparador de este tipo de experiencias.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Encuentro del tercer tipo: el recuerdo de la aparición de un ovni en La Florida.




El 4 de febrero de 1978 en el dique La Florida de San Luis (provincia de San Luis, Argentina), ocurrió un hecho sin precedente a 6 pescadores dentro de su embarcación, en la historia que estudia los fenómenos aeroespaciales anómalos denominada ufología.

Pedro Sosa fue uno de los seis de aquellos pescadores (los otros cinco fueron Regino Salvador "Ficha" Perroni, Manuel María Álvarez, Jacinto "El Cata" Lucero, Genaro y Ramón Sosa) que vieron el ovni y el descenso de un humanoide, que mira con atención todo a su alrededor. No quiere perder detalles de lo que ocurre. Vaya uno a saber por dónde andan sus pensamientos. Mira para todos lados tal vez queriendo recordar con detalles aquel sábado por la noche.

sábado, 15 de diciembre de 2018

El increíble caso ovni de Monte Maíz



Un hecho realmente espectacular le sucedió a un camionero que viajaba en la noche por las rutas de la  provincia de Córdoba, Argentina, en 1963, cuando se encontró frente a frente con un gran objeto luminoso, al lado del cual había dos extrañas criaturas de gran tamaño, que se fueron acercando lentamente hasta él.



En el campo del fenómeno ovni, hay muchos hechos que ocurrieron de encuentros cercanos, algunos pasaron desapercibidos y otros no tanto, y otros quedaron en el olvido, no por ser menos importantes sino por ser difíciles de creer, lindantes entre la realidad con la ficción. Este es uno de ellos, el caso que comentamos a continuación, ocurrido el sábado 11 de octubre de 1963, en horas de la madrugada en un solitario camino de la provincia de Córdoba.
Esa noche de primavera, el tiempo se presentaba muy inestable en la zona, había amenazas de tormentas y lluvias, a lo lejos en el horizonte se observaban relámpagos cada vez más seguidos. Serían unos pocos minutos más de las 3 de la mañana, cuando el señor Eugenio Douglas, camionero, se desplazaba por la Ruta Provincial 11, que se encontraba desierta y muy resbaladiza, rumbo a la pequeña ciudad cordobesa de Monte Maíz. Ya la lluvia se había desatado con toda intensidad y cada vez arreciaba más. El camionero, en su afán de mantener el camión normal sobre la cinta asfáltica, no advirtió que algo extraño se estaba acercando a la ruta.


De pronto, el camionero se sorprendió al ver aparecer de frente a su vehículo, una fuerte luz que se venía aproximando lentamente hacia él. Una cosa era cierta: aquello no era un camión ni un vehículo más chico, la luz era demasiado intensa y aumentaba cada vez más.
Ante la inminencia de un choque y ya casi enceguecido, Douglas maniobró violentamente su camión hacia la banquina derecha, le dio un volantazo, el vehículo patinó, pero no llegó a volcar.
Sin embargo, el camión se llevó por delante una alcantarilla, rompiendo la punta de eje de ese lado del tren delantero. El camión quedó recostado, semiinclinado y ante el estupor del camionero, los faros y el motor, que habían quedado encendidos, se apagaron solos. Un tanto golpeado y aturdido, Eugenio se bajó del camión trastabillando, pues se sentía un poco mareado.
Pisó la ruta y aspiró profundamente el aire fresco de la lluviosa noche y se quedó paralizado por la sorpresa y el temor. Allí delante de él y a no más de 20 metros de distancia, ocupando todo el camino, se veía estacionada una extraña máquina muy grande y rodeada de luces muy brillantes.


Atemorizado ante esa inesperada presencia, Douglas se escondió a un lado del camión y desde allí, medio agazapado, observó que en medio de la claridad que rodeaba a aquella nave, comenzaron a distinguirse dos figuras que a medida que se acercaban, se transformaron en dos enormes criaturas, de unos 3 metros de altura aproximadamente, las cuales lentamente se encaminaban hacia donde él se encontraba. Aquellas criaturas eran unos verdaderos gigantes, su indumentaria era muy clara y brillante y los cubría totalmente, de pies a cabeza, sobre la cual se distinguía un casco que las cubría totalmente.
El camionero, ya con el miedo desatado, sólo atinó a desenfundar un revólver que siempre llevaba como protección por los peligros de la ruta. Nerviosamente efectuó varios disparos hacia la máquina y sus ocupantes, sorprendido, escuchó cómo las balas rebotaban con un ruido metálico al impactar contra la máquina.


Fue entonces que la respuesta de estos seres no se hizo esperar. Se habían detenido y alzaron sus manos, donde tenían unos pequeños aparatos. Douglas se vio iluminado por unos haces de luz rojizos, los cuales dieron de lleno sobre su cuerpo. Ante esta situación, el camionero entró en pánico, aquellas luces lo quemaban como el fuego. Dándose vuelta, Eugenio salió disparado a campo traviesa, rumbo a las cercanas luces de Monte Maíz. Pero aquellos rayos rojizos lo seguían de cerca y el aterrorizado camionero, sentía cada tanto una quemadura.
En tanto, en las afueras de la ciudad, los concurrentes a un velatorio vieron asombrados llegar corriendo a los tropezones a aquel hombre, con el rostro desencajado, sin aliento para poder hablar y con las ropas rotas y quemadas. Inmediatamente la gente que se encontraba fuera de la vivienda corrió a socorrerlo. Y en ese momento, se vio cómo las luces de la ciudad, tanto en las calles como en la vivienda del velatorio, tomaban un color azulado. Y mientras esto sucedía, en las afueras de la ciudad se distinguían unas extrañas luces desplazarse en  el cielo.


Este incidente duró sólo algunos minutos, mientras tanto, ante las entrecortadas explicaciones del camionero, los vecinos lo acompañaron a la comisaría para hacer la denuncia. Luego de calmarlo y ante lo extraño de la situación, se convocó al médico de la institución policial, doctor Francisco Dávalos, quien constató que Douglas presentaba escoriaciones y quemaduras en todo su cuerpo, algunas de ellas eran de tercer grado por la gravedad, por lo cual se decidió internarlo para evitar que pase a mayores.
La Policía, luego de la declaración del camionero, se dirigió hacia la zona donde él había indicado que le sucedió el hecho, con dos patrulleros y encontraron el camión averiado. Procedieron a una inspección ocular del lugar y luego retiraron el camión involucrado en el incidente. Pero ya con las primeras luces del día que despuntaba, descubrieron que sobre la ruta y muy cerca del camión, había un círculo totalmente seco que abarcaba de banquina a banquina y donde el asfalto se encontraba muy caliente y en algunas partes derretido.


Además, alrededor del camión y en la parte barrosa, se descubrieron profundas huellas de pisadas de grandes dimensiones, que tenían más de 50 centímetros de longitud.
Todo esto fue corroborado y certificado por la Policía que intervino en este extraño caso, confirmando el relato del camionero.

sábado, 25 de agosto de 2018

El primer Ovni avistado en la Argentina


Este es un caso muy poco conocido por los aficionados e incluso por los mismos investigadores y ufólogos. Una increíble descripción de un caso Ovni, aunque sin usar ese término, que aún no había sido acuñado, porque recién a partir de 1947, cuando Kenneth Arnold vio una formación de discos volantes a los que bautizó “platos voladores” o ufos, ovnis en español, se comenzó a usar este término distintivo en la prensa mundial.
Estos misteriosos “globos ígneos” como fueron llamados en esa ocasión, aparecieron en la localidad de Rojas, provincia de Buenos Aires, y quemaron pastos y maderas de algunas casas.
 
Los detalles de este enigmático y sorprendente caso fueron publicados por “La Gazeta de Buenos Aires” el primer diario argentino fundado por Mariano Moreno en 1810, en el ejemplar que salió el sábado 26 de octubre de 1816, con lujo de descripciones. Según muchos ufólogos e investigadores, se trató del primer caso testimoniado de la presencia de Ovnis en territorio argentino.
Ese día, los porteños que leyeron La Gazeta se estremecieron con dos noticias: una informaba sobre el pánico desatado en Europa ante el anuncio de la inminente llegada del fin del mundo (¡ya en esa época!). La apocalíptica información sobre el fin del mundo había sido recogida por el diario londinense “Morning Chronicle” y según este matutino, dicho pronóstico provenía de un sabio y filósofo de Italia, que inclusive daba instrucciones sobre el comportamiento que debían seguir las personas ante el inminente desenlace. Pero afortunadamente el cataclismo universal anunciado para el día 18 de julio de ese año, no se produjo.

La noticia había llegado tarde a estas tierras, pero aún así, no dejó de sembrar el desasosiego y el temor entre los apacibles porteños de entonces. Más de una devota dama y algún que otro piadoso caballero, acudieron presurosos a los confesionarios para blanquear su conciencia y redimirse de sus pecados ante el posible fin del mundo.
En todas las iglesias la jerarquía eclesiástica debió salir a pedir a la feligresía que mantenga la calma ya que, decían que “no nos consta la llegada del Apocalipsis, son sólo rumores sin sentido.”
 
La otra noticia no era menos inquietante: daba cuenta de un extraño fenómeno ocurrido en la localidad bonaerense de Rojas, protagonizado por unos enigmáticos “globos ígneos” o llameantes, que a su paso habían incendiado pastos, edificios y cercas. Este episodio ocurrido en Rojas, preocupó hondamente no sólo a los porteños, sino también a buena parte de la población bonaerense. La cosa no era para menos, la crónica publicada por La Gazeta de Buenos Ayres, daba cuenta de este misterioso y violento fenómeno aéreo, que se había abatido en el Noroeste de la provincia de Buenos Aires, provocando tal devastación que  muchos infelices y aterrados vecinos creían que había llegado el fin del mundo, huyendo despavoridos ante estos increíbles sucesos.

Los sorprendentes hechos


El relato de aquel extraordinario suceso, ocurrido en octubre de 1816, comienza textualmente así:
“A las tres y media de la tarde se vio descender de la atmósfera, sin lluvia, un pedazo de nieve durísimo, que cayendo se dividió en cuatro pedazos al parecer, que se estrellaron estrepitosamente sobre el campo. Enseguida se distinguió hacia la parte Sur, una especie de torbellino acompañado por un temblor del ambiente y estas cosas tenían una similitud de globos ígneos. Eran como de fuego y muy brillantes.
Se atribuye a estos el haber quemado los pastos, las maderas de algunos edificios cercanos y las cercas de tuna con indicios evidentes de incendio. El extraño torbellino se dirigió sobre la mayor parte de la población y causó los más extraordinarios efectos.
Un edificio tan leve como una carreta, que estaba contigua, quedó ileso al mismo tiempo que otra carreta fue levantada por los aires, salvando los cercos que estaban distantes. También se vieron a muchos caballos y vacas trasladados por elevación a una distancia de unas cuatro cuadras del lugar donde se hallaban. Una mujer corpulenta fue sacada de su casa, también por elevación, y llevada en rumbo al Sur como a una distancia de dos cuadras, desde donde fue llevada también por los aires a unas trece cuadras hacia el Norte.
Todo esto en medio del caos y los gritos de mucha gente que miraba desesperada todo lo que ocurría, y muchos salían corriendo en varias direcciones pensando que había llegado el tan anunciado fin del mundo”.

Hasta aquí la crónica textual de lo publicado por la Gazeta de Buenos Ayres ese 26 de octubre, cada uno, en base al relato de los hechos, podrá sacar sus propias conclusiones del incidente.
Reputados y conocidos ufólogos del país, sostienen que este fue el primer caso registrado de la aparición de un Ovni en la República Argentina, en tiempos que la palabra Ovni aún no existía.

viernes, 10 de agosto de 2018

El día que un ovni sobrevoló la Carretera de Cádiz


Eran las once y media de la mañana del día 18 de enero de 1984 cuando dos jóvenes captaron en una imagen un objeto extraño sobrevolando la Carretera de Cádiz, a la altura de la barriada de San Carlos. La fotografía apareció publicada al día siguiente en diversos medios de comunicación, entre ellos Diario SUR, donde iba acompañada del siguiente texto: «Sobre las 11.30 de la mañana de ayer, un objeto volador no identificado sobrevoló en un cortísimo espacio de tiempo la Carretera de Cádiz, siendo presenciadas sus evoluciones por unas treinta personas en la barriada de San Carlos. 
 
Entre los testigos presenciales se encontraban Antonio Romero Rodríguez y David Romero Bonilla, quienes estaban haciéndose fotografías en la calle. Al ver el ovni no dudaron en enfocarlo y obtuvieron esta fotografía.

En el diario ABC, haciéndose eco de una nota de prensa de la agencia Efe, se especifica que los dos jóvenes «estaban haciendo fotografías en la calle a unos perritos de su propiedad».
Los dos chicos explicaron que el objeto debía ser de grandes proporciones y que «después de estar parado prácticamente en el cielo desapareció a gran velocidad», casi sin que pudieran darse cuenta. Los testigos afirmaron que el supuesto ovni desapareció en el horizonte tras los tejados de las viviendas, sin que volviera a avistarse.


El periodista Iker Jiménez refiere este misterioso asunto en el libro 'Encuentros OVNI. La historia de los ovnis en España', donde narra que el primero en percatarse del extraño objeto fue un perro, llamado Bobby, que empezó a ladrar mirando al cielo, llamando la atención de los dos amigos, que estaban probando la cámara fotográfica de bolsillo que se había comprado uno de ellos unos días antes.

La sombra de la duda rodeó este caso, y en días posteriores se llegó a poner en entredicho la veracidad de la fotografía, apuntando a que podía haber sido trucada.




lunes, 6 de agosto de 2018

Misterioso objeto volador sobre Miraflores; Lima, Perú


En el año 1950 se registran múltiples informaciones sobre observaciones de objetos no identificados en distintos lugares del mundo. En el Perú, hay uno que destaca sobre los demás por el lugar y el testigo relacionado con este avistamiento. “Un disco volador ha sido visto en el cielo de Lima”, tituló El Comercio en su edición del 15 de marzo de 1950.

“Numerosos observadores vieron desplazarse el extraño cuerpo desde Chorrillos hasta el Callao”, indica el Decano. “La misteriosa bola de fuego se detuvo a la altura del “Parque Salazar”, en Miraflores, y luego siguió por el noroeste, perdiéndose a lo lejos tras la isla San Lorenzo”.

Desde el enigmático suceso de Roswell, en Estados Unidos, tantas veces cuestionado, pero recordado hasta hoy, la presencia de seres de otros mundos aquí en la Tierra se convirtió en un tema recubierto de misterio. Nos referimos al suceso acontecido en julio de 1947, cuando una nave extraterrestre impactó –supuestamente- contra nuestro planeta en territorio estadounidense.

Este incidente puso el asunto ovni en las primeras planas de los diarios del mundo, y por eso no es extraño que empezando la década de los cincuentas los sucesos ligados con extraterrestres fueran multiplicándose en los medios de prensa.

A la fecha, los avistamientos en el mundo, incluido el Perú, superan largamente las decenas de miles, aunque no son muchos los que cuentan con un registro documental –fotos, videos, etc.-, y muchísimos han quedado simplemente en relatos testimoniales, como este que publicó El Comercio hace más de 65 años. 

Se trata de un extraño evento acontecido el sábado 11 de marzo de 1950 en Lima, y que fue narrado detalladamente a los redactores de esta casa editora por Julián Gardiol, un ingeniero de aeropuertos de la aerolínea de aviación Panagra –Pan American Grace Airways-. La historia tiene un cariz especial, pues el testigo era un funcionario familiarizado con la aviación, y su relato está enmarcado en un conocimiento previo que hace más verosímil su narración que el de otras personas sobre incidentes similares

“Era más o menos las 8:20 de la noche”, explica Gardiol, “cuando se produjo la extraña aparición”. Luego agrega: “En el Parque Salazar se encontraban muchas personas paseando y conversando. El cielo estaba oscuro. No había luna. De pronto apareció encima del Morro de Chorrillos una esfera luminosa, de color anaranjado, más grande que cualquier estrella”.

“Al principio se creyó que se trataba de un astro de gran magnitud, o un meteoro que cruzaba rápidamente el espacio. Pero luego se pudo notar que no era así. El objeto se dirigió hasta donde estábamos, pasando encima de Chorrillos, deteniéndose cinco minutos, en posición inmóvil, para desplazarse, en seguida, ligeramente hacia el mar.

¿Qué características tenía?, preguntó el periodista a Gardiol. “El disco era igual al de los faroles de luz; es decir, mucho más grande que cualquier estrella. Había mucha distancia. Calculo que serían más o menos 1.500 metros cuando estuvo encima de nosotros. Circulaba a 100 kilómetros por hora, pero cuando se desplazó hacia el Callao su velocidad ya era de varios miles de kilómetros por hora. Esto, naturalmente, con la reserva que da la aproximación de un cálculo”, precisó el ingeniero.

Pregunta luego el redactor: ¿Pero el disco lo distinguió bien? “Sí, era casi esférico. Al principio, cuando lo vimos por Chorrillos parecía una bola. Después, más cerca, se presentó achatado, con las características de los platillos voladores. La esfera estaba cubierta de un color rojo intenso. Parecía que fuera fuego vivo. Los bordes parecían temblar, como el fuego que produce el soplete, con pequeñas variantes de intensidad cromática en las puntas. Esto hace presumir que era un objeto impulsado por un gas incandescente.

Después de estar unos cinco minutos encima de nosotros, el disco aceleró su movimiento, y siguiendo la línea de la costa, por el mar, se dirigió al Callao, pero cada vez a mayor velocidad. Después se perdió de vista”, contestó el funcionario de Panagra.

¿Cree usted que se trata de un disco volador? “No solo yo, sino muchas personas que estaban en el parque vieron esta extraña aparición. Al principio creímos todos que se trataba de un avión. Después de un globo. Hasta de un meteoro, debido a la altura. Pero, técnicamente fueron descartadas estas posibilidades. No podía ser un meteoro porque estos cuerpos se mueven en recta o curva regular. También se descartó la posibilidad de una estrella por el mismo motivo de cambiar de rumbo y velocidad. Las características presentadas dan una fórmula casi exacta sobre un objeto, que no es elemento natural conocido hasta ahora”, detalló Gardiol.

Veintisiete años después, en 1997, en el aeropuerto Jorge Chávez, un hecho parecido llamó la atención de taxistas y transeúntes. Se trató de luces multicolores que estuvieron sobre los cielos del Callao casi por hora y media. Y particularmente, en febrero de 1999, en distintos distritos de Lima se informaron sobre múltiples avistamientos de los famosos ovnis –objetos voladores no identificados-. Últimamente, se menciona al Cerro Inclán, en Piura, como un punto habitual de observación de extraños objetos espaciales. Sin embargo, debemos tener claro que un objeto volador no identificado, no es necesariamente una nave espacial tripulada por extraterrestres.

lunes, 3 de noviembre de 2014

El partido que se detuvo por el avistamiento de un ovni.


Tan insólito como cierto, la Fiorentina se enfrentaba al Pistoiese un 27 de octubre de 1954, cuando el juego fue irrumpido por un encuentro de otro planeta, sobre el estadio se tuvo el avistamiento de objetos voladores no identificados.

Era el otoño en Florencia, diez mil aficionados se habían reunido en el estadio de la Fiore, Artemio Franchi, cuando el encuentro llegaba con normalidad al entretiempo.  Los jugadores volvieron al césped luego de los 15 minutos de descanso y recién había silbado el juez el inicio del complemento cuando la gente en la grada dejó de ver hacia abajo y giró su vista hacia el cielo e inmediatamente empezaron a gritar exaltados por el espectáculo.

Inmediatamente los jugadores dejaron de correr tras el balón, quedaron perplejos con la mirada hacia arriba mientras el balón rodaba hasta detenerse.


El mundialista Ardico Magnini era una de las estrellas de la Fiorentina, quien años después afirmó recordar cada detalle, lo describió como “algo que lucía como un huevo que se movía lentamente… Todos estaban viendo hacia arriba, algo brillante en el cielo, un plateado brillante”.  Señaló que el fenómeno dejó impresionado a todos.

¿Histeria colectiva? Hubiese tenido cierta lógica si el avistamiento hubiera sido únicamente dentro del estadio, pero el fenómeno era visible desde afuera y se multiplicó en otros lugares de la ciudad de Toscana, algunos hasta confirmaron haber visto fenómenos similares algunos días después.

Para confirmar lo acontecido, el reporte oficial del árbitro señalaba que el juego fue suspendido porque los espectadores vieron algo en el cielo.  Algunos difieren un poco de la descripción de Magnini, como un aficionado que indicó haber visto muchos objetos y no solo uno.  Todo sucedió en tan solo dos minutos, pero el impacto era tal que el juego había quedado relegado a nada.  Para Romolo Tuci no se trataba de otra cosa que extraterrestres.

Además del espectáculo visual, se dejaba caer una sustancia blanca y brillante, que algunos describieron como pegajosa, pero que en cuestión de minutos se desintegraba.  El presidente del Centro Nacional de Ovnis, Roberto Pinotti, recuerda ese día: “ver los techos de las casas cubiertos de esta sustancia por una hora, que como la nieve se evaporó”.

Muchos que lograron recolectar parte de la sustancia posada en objetos, tratando de no tocarla esperando que no se desvaneciera, llegaron al Instituto de Análisis Químico de la Universidad local para descubrir qué elementos contenía.  La conclusión era que estaba conformada por calcio, magnesio, borón y silicona, y para fortuna de la población, el material no era radiactivo.  Lamentablemente no se podía desarrollar una gran investigación porque el material se desintegraba rápidamente.

Algunos escépticos dicen que se trata de una migración de arañas, que es común en esa época, y al ser llevadas por el viento esparcen hilos finos que al juntarse pueden verse como objetos blancos brillantes, que al separarse terminan esparcidos a su paso.

El problema con esta teoría es que las muestras contenían borón y silicona, materiales no orgánicos, además carecían de otros elementos necesarios en las telas de araña, como nitrógeno, oxígeno e hidrógeno.

Lamentablemente el material no se pudo conservar y sólo quedan algunos escritos por allí que finalmente son muy poca cosa para salir de dudas ahora que se cuenta con tecnología para hacerlo.  Además, las descripciones no concuerdan con otros eventos que pudieran servir de comparación.

Lo cierto es que el fenómeno existió, irrumpió un juego de fútbol y quedó en la memoria de jugadores y aficionados.  Tuci es claro con al describir lo afortunado que fue al presenciar algo como esto: “Estaba hechizado y también muy feliz”.

martes, 15 de abril de 2014

Investigan la caída de un ovni en General Campos, Argentina.


La directora de la Comisión de Estudios del Fenómeno Ovni de la República Argentina (Cefora) Andrea Pérez Simondini narró que en la madrugada del 21 de diciembre de 1978, a las 02:00 AM, “los vecinos se despertaron abruptamente, por un potente estallido y el ensordecedor aullido de los perros. Al asomarse, muchos observaron un objeto incandescente desplazándose de Este a Oeste, que dejó múltiples fragmentos metálicos que cayeron en la estancia San José, de la localidad de General Campos, en la provincia de Entre Ríos. Se supo más tarde que el objeto fue visto en Córdoba, y en Santa Fe, dibujando un recorrido imaginario recto, hacia el Oeste de General Campos”.

En la provincia de Córdoba fueron testigos presenciales el matrimonio compuesto por Américo Navarro y Amelia de Navarro. “Eran las tres de la mañana y como no podía dormir, dirigí mi mirada hacia la ventana, asombrado por la aparición del fenómeno que componían tres objetos iguales unos de otros, a los que compararía con sifones puestos horizontalmente, pero sin picos, con leves ovulaciones en la parte superior e inferior y que iban como unidos unos de otros o muy juntos, como un trencito”, explicó Américo.

Al hombre le llamó la atención el marco de colores que rodeaba los objetos: “el objeto en sí era de color verde claro y la luminosidad que lo rodeaba de amarillo intenso, que gradualmente se hacía más claro. Al llegar a dos cuadros dentro de la reja de la ventana desperté a mi esposa, quien vio lo mismo que yo. Para seguir mejor su trayectoria mejor me levanté y me asomé por entre las rejas de la ventana, viendo que seguían avanzando con la misma velocidad del comienzo, perdiéndose a lo lejos sin ningún cambio de altura, color, ni dirección, ya que seguían como al comienzo, de Oeste a Este”.

Otro testimonio es el de Armando Poletti, viajante de comercio, que ese mismo 21 de diciembre a las 2:55 am, se dirigía en su automóvil desde Rafaela a Santa Fe. “Llamó mi atención algo que ocurría en el cielo. Dos extraños objetos luminosos despedían una iluminación color naranja, y se desplazaban a gran velocidad”.

Además, choferes de la empresa General Urquiza que viajaban a Gualeguaychú observaron el mismo escenario, y aunque la mayoría de los pasajeros dormitaba, fueron despertados para ver el fenómeno, oportunidad en que apreciaron la evolución de los objetos en los cielos de esa localidad. “Desarrollaban una velocidad fantástica, sin emitir ningún tipo de ruido”, dijeron después los pasajeros Alonso Lobato y María Inés Sirimarco.

Un matrimonio de La Francia (Córdoba), que se dirigía hacia Angélica (Santa Fe), detuvo el automóvil en la vía para ver el paso de los objetos, mientras Ariel Fabre, que transitaba por la ruta 20 desde Chepes (La Rioja) a Salsacate (Córdoba), fue testigo del paso de los objetos.

Uno de los principales protagonistas de lo que ocurrió en la Estancia San José, en Lucas Noreste (Departamento Villaguay) fue el encargado Ramón Acosta que, mientras daba las últimas cebadas a su mate para salir a recorrer el campo de los arrozales de Santiago Ferrari, no pensó nunca que sería el testigo principal del caso.

En su relato, Acosta detalló que los perros estaban muy intranquilos y empezaron a ladrar sin pausa, llamando su atención. Salió del rancho e instintivamente miró hacia el cielo, viendo dos objetos muy luminosos que pasaron a gran velocidad, con rumbo a la zona de Salto, en Uruguay. “Uno de los objetos parecía estar cayendo”, dijo el trabajador.

A pocos kilómetros, el dueño del campo, un hombre de apellido Ferrari, salía de su casa para arar el campo con Miguel Ángel Romero, el tractorista, pero no alcanzó a llegar al tractor cuando escuchó una fuerte explosión. “Me venía de arriba y me hizo levantar la cabeza”, admitió. “Creí que había estallado un avión en pleno vuelo. Vi un tremendo resplandor de varios colores y enseguida varias explosiones, más atenuadas, hasta que volvió a quedar todo en silencio. Vi como caían muchas lucesitas, como desprendidas de una bengala gigante. Ingresé a mi casa para contarle a mi señora, que a esa altura estaba sentada en la cama, ya que la explosión la había despertado. Comencé a trabajar a las 3:30 AM, y a eso de las 7 am, cuando ya había sol, observé delante del tractor, algo que brillaba. Pensé en una botella o en un terrón mojado, pero a medida que me acercaba vi que era algo incandescente. Resultó ser un trozo de metal que subí en la parte de atrás del tractor con la ayuda de dos maderas. Después supe que hubo muchos más en campos vecinos, pero los peones, después de recogerlos, lo devolvieron a los pastizales y arroyos. En San Salvador es donde más cayeron”.

Pérez Simondini explicó que se contactaron telefónicamente con Santiago Ferrari, “quien estaba en reposo por una enfermedad reciente. Estamos en conversación con un familiar, que confirmó todos los dichos, y se predispuso bien para darnos una entrevista personal y brindar más detalles”.

Nora Susana Báez, propietaria de una casa quinta en la zona de San José, “fue otro testigo importante esa noche. Hacía calor y no podía dormir y aún continuaba en la piscina, por lo que pudo oír la explosión y ver las luces que caían a tierra. En su casa-quinta cayeron también algunos restos”.

Los trozos caídos en la estancia San José, “fueron recuperados y puestos a disposición del diario El Heraldo, de Concordia. Pudimos tener en nuestras manos uno de esos fragmentos metálicos desprendidos del objeto volador que surcó el espacio aéreo de General Campos en la madrugada del 21 de diciembre de 1979. Es una chapa metálica de 14 cm de ancho en su parte máxima, 12 cm de diámetro en su parte más angosta, y dos milímetros de espesor. Los bordes están derretidos, como si hubieran sido quemados por un soplete de soldadura autógena”.

Según consta en la hemeroteca de El Heraldo, quien entonces ejercía la dirección del diario, el fallecido Carlos Liebermann, admitió que “el metal era muy duro, con los bordes quemados, derretidos y en otros sectores como arrancados por la explosión. En la superficie había leves rastros de pintura contra la fricción de la atmósfera. También había rastros de oxidación. Nuestra impresión personal es que se trata de los restos de una chapa protectora de algún cohete de lanzamiento de satélites, aunque siempre queda la ilusión de que se tratara de un objeto extraño. Pudimos rescatar sólo ese trozo; los demás fueron desperdigonados por los peones del campo”.

Un excelente artículo que publicó Enrique O. Sdrech con fotos de José Casal para Revista R2000 (3 de enero de 1978), mostró las piezas antes de que se las llevaran funcionarios de la Fuerza Aérea.

Liebermann convocó entonces a la Fuerza Aérea Argentina, y por aquel entonces, interesó la curiosidad del brigadier Rubens Omar Graffigna, quién quizás, por la importancia de este caso de General Campos, haya sido el impulsor de un área en el seno de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (Cnie), que dependía de la FAA.

La ufóloga aseveró que “la comisión estaba a cargo de los capitanes Carlos Augusto Lima y Elanio Rodríguez, y funcionó hasta 1987. En ese momento decidieron enviar al ingeniero aeronáutico, integrante del departamento de Energía Eólica Juan José Mañé, y al primer teniente Roberto Hugo Vázquez, jefe del departamento de Electrónica de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales, quienes recogieron los trozos de manos de Libermann. Hicieron breves declaraciones, confirmando que ese metal no provenía del instrumental perdido que se había desprendido de un globo sonda lanzado por la Fuerza Aérea para realizar estudios atmosféricos y señalaron que se trataba de una aleación muy dura, resistente a las altas temperaturas y a la fricción producida en el roce con la atmósfera. Fuentes oficiales dejaron trascender que podrían ser restos de satélites que se encuentran en órbita alrededor del planeta, que se desintegran al terminar su vida útil”.

Pérez Simondini manifestó que los oficiales “no se dejaron fotografiar, y luego de llevarse la pieza, nunca más se supo de ellos y mucho menos de los informes con los resultados, hasta el día de hoy”. Sin embargo aclaró que ubicaron al ingeniero Mañe, y consideró que “después de de 35 años, quizá la verdad salga a la luz. Pronto daremos detalles de esta investigación, porque siendo que fueron parte de la división Ovni de la Cnie, dependiente de la Fuerza Aérea Argentina, entendemos que un expediente sobre este suceso puede salir a la luz”.

La revista Siete Días contactó a los oficiales de la Fuerza Aérea Argentina, quienes indicaron que la pieza, conocida popularmente como “manija de puerta”, estaba hecha de una muy fuerte aleación resistente a la fricción producida por el contacto con la atmósfera. Agregaron además que la pieza no era parte de un avión o un globo meteorológico, aunque no dijeron de qué se trataba.

Un bioquímico de la ciudad de Concordia, realizó pruebas con ácido, confirmando que no hacía efecto en el metal pudo saber entreriosya.com.ar.

Pérez Simondini opinó que en casos como este “es muy importante el rol que juega la prensa, ya que no sólo informa sino que además, se convierte en partícipe de la posibilidad de conocer de qué se trata. Tuvo que ver en este caso el diario El Heraldo de Concordia, que nos abrió sus puertas para el inicio de esta investigación a través de su actual director Roberto Caminos, que desde hace años viene acompañando el trabajo de Visión Ovni y del Museo del Ovni, más allá de su creencia en el tema, pero si desde el respeto por la seriedad y profesionalismo que venimos desarrollando”.

La investigadora hizo llegar una copia de la foto que retrata el momento en que Caminos les entregó el original de la publicación de El Heraldo, donde aparecen publicados los hechos. “A partir de este artículo, muchas testigos fueron localizados. Con ellos estamos llevando adelante la búsqueda de piezas que aún queden en poder de la gente que ha sido partícipe de su recolección”.

Para la directora de Cefora, “este es un caso histórico, fundamentalmente para la provincia de Entre Ríos y tal vez haya sido el que dio el empujón para formar una división ovni dentro de la Comisión de Investigaciones Espaciales de la Fuerza Aérea. Lo que es seguro es que el hecho fue estudiado, investigado y analizado por autoridades oficiales. Ahora buscamos el expediente para pedir su desclasificación”.


sábado, 7 de diciembre de 2013

¿Aterrizó un ovni en Japón en 1803?





Una serie de grabados nipones registra un extraño suceso en una playa nipona.

Los grabados no tendrían nada de particular si no fuera porque incluyen una serie de objetos que se asemejan mucho a la idea de ovni de origen extraterrestre más extendida: la de un platillo volante de aspecto metálico y grandes ventanas en la mitad superior.



El extraño suceso habría tenido lugar el 22 de febrero de 1803 en la playa de Hara-yadori. Unos pescadores se aproximaron hasta una extraña embarcación que flotaba en el agua y la remolcaron hasta la orilla. Se trataba de una nave de poco más de 5 metros de diámetro, reforzada en la parte inferior con algún tipo de material metálico y con ventanales en la parte superior que permitían ver cómo dentro aguardaba una mujer de piel rosada y cabellos rojos que se aferraba a una especie de tabla de madera mientras hablaba en una lengua incomprensible.

La historia parece formar parte del folklore japonés e investigadores como Kazuo Tanaka han dedicado su tiempo de estudio a este asunto que también interesó al canal History Channel, que realizó un documental sobre el asunto. En España, la revista Más Allá se hizo eco de todas las informaciones publicadas hasta el momento sobre este extraño suceso del que no se tienen muchos más datos. Sin embargo, en los grabados de algunos libros contemporáneos a la época en la que presuntamente tuvo lugar aquel extraño suceso, se han encontrado grabados que se refieren a una nave de dichas características y que, independientemente de su veracidad, han servido como base a numerosas leyendas niponas.



miércoles, 27 de noviembre de 2013

El astronauta Gordon Cooper y la filmación del ovni que aterrizó en una base de los E.U.A.


Son muchos los astronautas que han hecho públicas su creencia en el fenómeno ovni. Sin embargo, uno de los testimonios más bizarros, es el del ex astronauta de la NASA, Gordon Cooper, quien asegura no solo haber divisado varios objetos voladores no identificados (Ovnis) durante su carrera militar y espacial, sino que además, afirma haber sido testigo del aterrizaje de un Ovni, en plena base militar estadounidense. 



El video perdido.


El hecho ocurrió en 1958, en la Base Aérea Edwards en California, Estados Unidos. En ese entonces, Cooper dirigía a un equipo de militares, que entre muchas de sus labores, tenían la misión de registrar en vídeo los proyectos que se realizaban en aquella base militar.

Un día, el equipo fue testigo de cómo un objeto volador no identificado, en forma de disco, sobrevoló sobre sus cabezas, y aterrizó a unos metros de distancia en donde se encontraba el equipo.
“(El objeto) pasó sobre ellos y descendió. Bajó el tren de aterrizaje y aterrizó en el lago seco a unos 27 metros de distancia. El operador de cámara, que estaba acostumbrado a volar y conocía todos los tipos de aeronaves, cogió su equipo y comenzó a registrar aquello. Él consiguió registrar el hecho y algunos acercamientos. Luego el objeto subió el tren de aterrizaje y desapareció a una velocidad muy alta”.

Cuenta Cooper, que luego de este hecho, los miembros de su equipo fueron a buscarlo para contarle lo sucedido. Cooper tomó la película y corrió hacia el laboratorio. Luego se informó para saber a quién debería comunicar este tipo de incidentes y así lo hizo. Sin embargo, cuando volvió a su puesto con la película, lo esperaban ya hombres de alto cargo, que le indicaron que debía entregarles la película. Cooper se los entregó, ellos subieron inmediatamente en un avión, y se llevaron la cinta a Washington.

Hasta la fecha se desconoce qué pasó con ese registro fílmico.

 

Carta a la O.N.U.


En 1976, Gordon Cooper escribió una carta a las Naciones Unidas. En su carta afirmaba que los objetos voladores no identificados (Ovnis) “son vehículos extraterrestres, que nos visitan de otros planetas”.

También escribió en esta carta:
“(Estas naves) gozan de un nivel tecnológico ligeramente superior al alcanzado por nosotros. Mi opinión es que deberìamos contar con un programa coordinado de alto nivel que nos permitiera no solo recoger y analizar cientìficamente los datos existentes en todo el mundo acerca de los diferentes encuentros que han tenido lugar,sino tambièn decidir que la mejor manera de tratar con estos visitantes es la amistosa”.

Gordon Cooper, fue uno de los astronautas originales del Programa Mercury. En 1963 pilotó la misión Mercury Atlas 9. Durante esta misión, sentó un récord al pasar más tiempo en el espacio que la totalidad de horas registradas (34 horas) por los 5 astronautas anteriores de la misión Mercurio. También fue el primer astronauta americano que durmió en el espacio.

En 1965, Cooper mandó la Gemini 5. Esta misión estaba destinada a comprobar que los astronautas podían sobrevivir en el espacio durante 8 días. Este es el tiempo necesario para llegar hasta la Luna.

 
TESTIMONIO DE GORDON COOPER